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Arrendamiento
5 de diciembre de 202410 min de lectura

¿Qué debe contener un contrato de arrendamiento en Colombia?

Conoce los elementos esenciales que debe incluir un contrato de arrendamiento en Colombia según la Ley 820 de 2003 y el Código Civil.

Importancia del contrato de arrendamiento escrito

En Colombia, el contrato de arrendamiento de vivienda urbana está regulado principalmente por la Ley 820 de 2003 y, de manera supletoria, por el Código Civil. Aunque la ley permite que el contrato de arrendamiento sea verbal o escrito, contar con un documento escrito es fundamental para proteger los derechos de ambas partes y evitar conflictos futuros.

Un contrato bien redactado establece con claridad las obligaciones de arrendador y arrendatario, define las condiciones económicas del arriendo y previene malentendidos que podrían terminar en procesos judiciales costosos.

Elementos esenciales del contrato

Según la legislación colombiana, todo contrato de arrendamiento debe contener como mínimo los siguientes elementos:

1. Identificación de las partes

El contrato debe incluir los nombres completos, números de cédula de ciudadanía o NIT (en caso de personas jurídicas) y datos de contacto tanto del arrendador como del arrendatario. Si alguna de las partes actúa a través de un representante o apoderado, se debe indicar esta circunstancia junto con los datos del poder o mandato correspondiente.

2. Identificación del inmueble

Es necesario describir con precisión el bien inmueble objeto del contrato. Esto incluye:

  • Dirección completa del inmueble
  • Ciudad y departamento
  • Matrícula inmobiliaria (si se conoce)
  • Descripción general del inmueble (tipo de vivienda, número de habitaciones, área aproximada)
  • Estado actual del inmueble al momento de la entrega

3. Canon de arrendamiento

El artículo 18 de la Ley 820 de 2003 establece que el canon de arrendamiento mensual no puede exceder el 1% del valor comercial del inmueble. El contrato debe especificar:

  • Monto exacto del canon mensual
  • Fecha límite de pago cada mes
  • Forma de pago (transferencia, efectivo, consignación)
  • Cuenta bancaria o medio de pago, si aplica

4. Duración del contrato

El contrato debe señalar su término de duración. Si no se estipula, la ley presume que el término es de un año, según lo dispuesto por el artículo 5 de la Ley 820. Los contratos de arrendamiento de vivienda urbana se entienden renovados automáticamente por un periodo igual al inicialmente pactado, salvo que alguna de las partes dé aviso con la antelación debida.

5. Obligaciones de las partes

El contrato debe definir con claridad las obligaciones de cada parte. Entre las principales del arrendador están:

  • Entregar el inmueble en buen estado de servicio, seguridad y sanidad (artículo 1982 del Código Civil)
  • Mantener el inmueble en condiciones de habitabilidad durante toda la vigencia del contrato
  • Realizar las reparaciones necesarias, salvo aquellas locativas que correspondan al arrendatario
  • Respetar el uso pacífico del inmueble por parte del arrendatario

Las obligaciones del arrendatario incluyen:

  • Pagar el canon de arrendamiento dentro del plazo acordado
  • Cuidar el inmueble como si fuera propio
  • Realizar las reparaciones locativas (aquellas originadas por el uso normal del inmueble)
  • No subarrendar sin autorización escrita del arrendador (artículo 17, Ley 820)
  • Restituir el inmueble al final del contrato en el mismo estado en que lo recibió, salvo el deterioro natural

6. Incremento del canon

El artículo 20 de la Ley 820 de 2003 establece que el arrendador puede incrementar el canon de arrendamiento una vez al año, y dicho incremento no puede superar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año inmediatamente anterior, certificado por el DANE. Esta cláusula debe quedar expresamente pactada en el contrato.

7. Causales de terminación

Es recomendable incluir las causales por las cuales cualquiera de las partes puede dar por terminado el contrato, teniendo en cuenta lo establecido en los artículos 22 a 24 de la Ley 820. Estas causales se dividen en:

  • Por parte del arrendador: incumplimiento del arrendatario en el pago, destinación diferente del inmueble, subarriendo no autorizado, realización de mejoras no autorizadas, entre otras.
  • Por parte del arrendatario: suspensión de servicios públicos por causa del arrendador, desconocimiento de derechos del arrendatario, entre otras.

Cláusulas adicionales recomendadas

Además de los elementos esenciales, es recomendable incluir las siguientes cláusulas:

  • Inventario: Un anexo con el estado detallado del inmueble y sus accesorios al momento de la entrega.
  • Servicios públicos: Especificar quién es responsable del pago de cada servicio y cómo se realizará.
  • Garantías: Si se exige un codeudor, fiador o pagaré como garantía, esto debe quedar claro en el contrato. Es importante tener en cuenta que la Ley 820 de 2003, en su artículo 16, prohíbe exigir depósitos en dinero como garantía en arrendamientos de vivienda urbana.
  • Cláusula penal: Puede pactarse una penalidad por incumplimiento de las obligaciones contractuales.
  • Preaviso: Las condiciones para la terminación anticipada del contrato por cualquiera de las partes.

Consecuencias de un contrato mal redactado

Un contrato de arrendamiento incompleto o mal redactado puede generar múltiples problemas:

  • Dificultad para probar las condiciones pactadas ante un juez
  • Incrementos del canon por encima de lo legal sin posibilidad de reclamar
  • Conflictos sobre quién debe realizar reparaciones
  • Procesos de restitución de inmueble más largos y costosos
La mejor forma de prevenir conflictos en un arriendo es contar con un contrato escrito, completo y ajustado a la legislación colombiana vigente. Un documento bien elaborado protege tanto al arrendador como al arrendatario.
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